Fiesta (again) en el turno de noche

17 agosto 2018.

¿Sabéis lo que pasa cuando dejas encerrada a una cáncer de junio (de signo) creativa y con mucho tiempo libre? Pues que te dedicas a vacilar a tus amigos.

Esta tarde han venido una pareja de enfermera y enfermero a ponerme los antibióticos: yo hecha mi ovillo (ya os lo contaba en el post anterior), de mal humor y sin ganas de nada. Cuando te operan de un cáncer de mama, hay varias cosas que cambian en tu vida, unas son muy evidentes, otras, las vas aprendiendo paso a paso. Como, por ejemplo, que ya no es aconsejable que te saquen sangre o pinchen para cualquier cosa en el lado que te han operado. El mío, el derecho.  Primer intento en el brazo izquierdo. Nada. Segundo intento, nada. Respiremos todos. Tercer intento, nada. Pasa el testigo al enfermero: primer intento, nada. Pasamos a pinchar en la mano, primer intento en la mano, nada. Segundo intento, nada. Se van a por otra aguja. Vuelven. Otro intento más en la muñeca. Nada.

– “Oye, no podéis pincharme en el pie??? ¡He leído en internet que se puede pinchar en el pie!”

– “NI LOCA VIRGINIA! ¡No te pienso pinchar en el pie! Voy a llamar a Ramón, yo creo que, por darte una dosis de antibiótico en el brazo derecho, no pasa nada, pero vamos a confirmarlo” La enfermera, que no diré su nombre, me explicó sus razones, y quedan entre ella y yo, y desde luego, entiendo que no quisiera pincharme en el pie.

Y Ramón, desde algún lugar, dio su visto bueno, y por fin, me han podido pinchar en la mano derecha. Ale, ya tenemos antibiótico.

Como os decía, no se puede dejar encerrada en aislamiento a alguien creativo. Bueno, se puede, pero te arriesgas a que, como yo, se dedique a montar una fiesta de pijamas blancos en la habitación, y mande invitaciones via whatsapp. No he tenido mucha respuesta positiva, solo han venido tres de visita: Laura, Leixuri y Ramón. Es lo que tiene aprovechar que los amigos están de guardia.

Me va la fiesta, queridos, y encima empiezan ya las fiestas de Bilbao. Ramón, porfa, dame libre, que quiero ver a Marijaia.

 

Lo que hace el aburrimiento y la creatividad: que acabas mandando a tus amigos una invitación

para una «party en pijama». Si yo no puedo salir de aquí, que entren los demás!

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