Segunda quimioterapia

15 junio 2018.

Hoy tengo que ir al ambulatorio a que me saquen sangre. Resulta, que esto de que te den la quimioterapia, no es tan fácil, hay que ir pasando pruebas en plan gymkana, y una de ellas es llegar a los 1500 neutrofilos. Que si no llegas, es como el limite de altura en el Dragon khan: no pasas. Así que pasaré el finde disfrutando de la boda de Nerea (aquí), y no pensando si llego o no llego. Ya está hecho.

 

18 junio 2018.

Pues aquí estamos en la consulta, y Elena (mi oncóloga) está seria mirando el ordenador: “Tienes 1400. ¿Cuándo te han hecho la analítica?”. “Pues el viernes”. “Repetimos que, seguro que en estos tres días han subido” Y premioooooooo, si es que tengo la mejor oncóloga: me repiten la analítica, y estoy en 1800, eso quiere decir, que hasta me sobran 300. Bueno, no sobran, pero que me lo digo yo para animarme. Esto es como cuando sacabas un 6 en el colegio, no era para tirar cohetes, pero te conformabas.

Y repetimos el camino de hace 21 días: bajamos al sótano (sí, es un maldito sótano, algún día escribiré sobre esto), esperamos en la sala de espera, hasta que dicen mi nombre de nuevo por megafonía “Virginia, control 3 de enfermería”. Ale, adelante querida, una vez más, me he preparado para la función: pantalones de cuadro vichy, camiseta “Life is a catwalk”, labios rojos y esta vez, mi melenaza rubia no me acompaña, sino un maravilloso turbante comprado en una tienda online en Nueva York. Así de bilbaína soy yo: me compro los turbantes donde las expertas, las “niggas” del Bronx de NY. Ahí es nada. Eso sí, ahora en Aztarain, ya no soy Virginia, ahora soy La Cubana, y no por mi tez morena, sino por el pañuelo, que es de todo menos discreto en estampado y en volumen.

Hoy toca silla nueva, la 25. Con 25 fue cuando me diplomé en la universidad, una vez más, seguro que me trae suerte. A decir verdad, no hago más que unir números o datos en mi favor. Hoy tampoco vengo sola, mi madre espera en la sala, hasta que terminen de ponerme la vía. Y Marta, vuelve Marta. Capaz de escapar siempre por verme un ratito. Hay gente, que de verdad se merece un altar. Curiosamente, en esta segunda quimio, no estoy sensiblera, estoy fuerte, quizás ha sido el ver que en la primera no he tenido efectos secundarios heavys, (vaya quitando que se me ha caído el pelo), quizás es que mantengo pestañas y cejas, que he perdido el gusto y no las ganas de comer, y que está haciendo una buena primavera como para ponerme a andar y no estar quieta. Sea lo que sea, vamos por la segunda. Ya vamos por la mitad de esta primera tanda, cuando acaben las cuatro fuertes, vendrá la calma. Lo sé.

 

26 junio 2018.

Ya ha pasado la tormenta. He estado una semana floja, muy floja, me he venido la tristeza de golpe. Será que ya van pesando los químicos, será que en tres días es mi cumpleaños… será todo. Ya queda menos.

 

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