Primera quimioterapia: superada.

28 mayo 2018

Y llegó el día. Ya no me escapo con pruebas al IVI (pincha aquí), ni se aplaza por nada. Hoy tengo la primera quimioterapia, y tengo PÁNICO, verdadero PÁNICO, pero tengo a tantos amigos, a toda mi familia apoyándome y animándome, que en vez de venir a algo tan “drama” como es una sesión de quimioterapia, parece que voy a presentar un trabajo de fin de licenciatura, y todos vienen a aplaudir. Y vaya que si vienen: mis padres, mi prima Vero, Marga, Mai y Javi, Marta que se ha escapado un momento del curro…

Llevaba días pensando en cómo sería el día de hoy. Esperaba estar nerviosa, pero con todo lo que ha pasado este finde, casi ni he tenido tiempo de pensar en ello. Hasta esta mañana, cuando me estaba vistiendo: pantalón negro, mis zapatillas preferidas, una camiseta que pone “Stronger than ever”, labios pintados de rojo y mi melena rubia platino. Sí, después de aguantar años de negativas peluqueras que no me querían teñir “por si se me estropeaba el pelo” por fiiiiiiiiinnn Lucia me lo tiñó. Chica, si se va a caer, es momento de ser Lady Gaga aunque solo sea por darme el capricho.

Ay, que ya hemos llegado. Bajo al sótano, donde está el hospital de día y las butacas donde dan la quimio. Espero en la sala de espera, hasta que me llaman: “Virginia, pasa por control 3 de enfermería”. Parezco Paco Martínez Soria versión hospital y en rubio. “Hola, Soy Virginia, me habéis llamado” Miro de refilón a la gente, no quiero ver sus caras, por si están tristes, o preocupados. No quiero que se me note que yo sí que lo estoy, que estoy cagada, a pesar de ir tiesa como un palo, creyéndome que desfilo como Gisele Bündchen por el pasillo hasta la sala de quimio, o de llevar una sonrisa en rojo en la cara. “Elige la que quieras, y dime en qué brazo te puedo pinchar. Y tranquila, todo va a ir bien”. Vaya, no disimulo tan bien como creía.

29, esa es mi primera butaca. 29 es el día de mi cumpleaños, el de mi hermano y era el de mi abuela por parte de madre. 29 es mi numero. Me irá bien. Nati, la enfermera, viene, se presenta, y me explica un poco cómo va: “Mira, algunos son suero, que arrastran el medicamento, otros, como este rojo, es el medicamento. De hecho, este es el más fuerte. Cada vez que se acabe, la máquina pìta, no te preocupes, nosotros venimos y lo vamos cambiando. Y cada vez, te preguntaremos nombre y apellidos” Y el rojo, que me da fuerza, es en quimioterapia el que me va a quitar el pelo, el gusto al comer, o las ganas de seguir.

Se acerca con el carro, me pone la goma en el brazo, y ¡zas! Pinchazo. Respira, Vir, respira. Ya tengo la via puesta, ya empiezo a notar frio a través de mis venas. “¿Has venido acompañada?”Acompañada dice… tengo a la selección de futbol en versión amigos y familiares esperando. Vienen por turnos, a ver qué tal. Me estoy agobiando, tanto nervio, tanta pregunta y tanto misterio con algo tan desconocido… me he venido abajo, y me da la llorera. Ni libro ni ipad ni nada. Mi móvil no para quieto: tengo a media agenda pendiente del día de hoy. Y quiero recordarlo, quiero compartirlo con ellos. Me hago un selfie, y se lo mando a mi familia y amigos cercanos. Os juro que creo que va a explotar el Iphone. Me está dando la llorera otra vez: no paran de llegar mensajes de cariño, de apoyo, de fuerza. Es como si todos estuviesen aquí ahora conmigo. Todos. Hasta mi estrella de punto (mi estrella).

Se me ha pasado la mitad de la quimio intentando contestar a los whatsapp, pero con una mano está complicado. Aún soy rubia, y las cosas, las tengo que hacer de una en una, y con las dos manos a poder ser. Estoy empezando a notar un picor en la garganta y nariz, un olor a química, asqueroso. Aviso a Nati, que a ver si esto me está dando alergia y me tienen que anular todo. “Es normal Virginia, está ya empezando la medicación roja”. Nada, no cuela, que es normal, que me quedo.

“¡Seis minutos, y terminas!” Se me ha pasado volando. Yo cargando con libros, ipad con pelis y de todo, y gracias a mis amazonas y virkingos, no me ha dado tiempo a nada. Ale, a casa, que hay macarrones para comer y nos lleva Jon en coche.

Primera batalla: superada, nos vemos en 21 días.

Vir, 1- Quimio-0

 

 

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